
Una reciente revisión científica, publicada en la revista Integrative Medicine Research, ofrece una visión integral sobre el notable viaje del cannabis: desde ser una sustancia estigmatizada hasta convertirse en una herramienta terapéutica reconocida, respaldada por un creciente cuerpo de evidencia. El estudio, titulado “Medical cannabis: From research breakthroughs to shifting public perceptions and ensuring safe use”, destaca la compleja interacción entre la ciencia, la percepción pública y los marcos regulatorios que definen el presente y futuro de su uso clínico.
El documento subraya cómo los avances en la investigación han sido fundamentales para legitimar el cannabis como una opción de tratamiento. El descubrimiento del sistema endocannabinoide en la década de 1990 proporcionó una base científica para comprender los efectos terapéuticos de compuestos como el THC y el CBD. Estos avances han permitido el desarrollo de medicamentos aprobados internacionalmente, como Epidiolex para formas graves de epilepsia, y han validado su uso en el manejo del dolor crónico, la espasticidad en esclerosis múltiple y las náuseas inducidas por quimioterapia.
Sin embargo, los autores señalan que el estigma histórico sigue siendo una barrera significativa. La percepción pública, influenciada por décadas de prohibición, a menudo afecta la disposición de los pacientes a discutir esta opción con sus médicos y la de los profesionales a prescribirla. La educación, tanto para la comunidad médica como para el público general, es clave para superar estas barreras, permitiendo que las decisiones se basen en evidencia científica y no en prejuicios.
La investigación también avanza hacia un uso más seguro y personalizado, explorando cannabinoides menores (como CBG, CBN y CBDV) y el desarrollo de formulaciones estandarizadas que garanticen dosis consistentes y seguras, priorizando vías de administración que eviten la combustión.
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