
Santiago, Chile – Para los pacientes que utilizan cannabis como parte de un tratamiento médico en Chile, comprender el marco legal y saber cómo actuar durante una interacción con la autoridad es fundamental. La Ley 20.000, si bien sanciona el tráfico ilícito, protege explícitamente el uso personal y medicinal, siempre que este pueda ser debidamente justificado.
El pilar de esta justificación es la receta médica. Portar en todo momento una receta vigente, emitida por un médico cirujano habilitado en Chile, es la principal herramienta para acreditar la legitimidad del tratamiento. Este documento debe ser claro y completo, detallando el diagnóstico, la duración del tratamiento y la vía de administración (que no puede ser por combustión).
Un aspecto clave es la demostración de que la tenencia responde a un "uso o consumo personal exclusivo y próximo en el tiempo". Aunque la ley no establece una cantidad específica, la recomendación práctica es portar una cantidad razonable y coherente con la prescripción médica, como el equivalente a un mes de tratamiento. Una actitud de cooperación respetuosa y mantener la calma durante un control puede facilitar la comunicación y evitar malentendidos.
Para reforzar la trazabilidad y el uso personal, se sugiere mantener los productos debidamente identificados, por ejemplo, en envases rotulados con los datos del paciente. Es importante recordar que, si bien la receta es un respaldo crucial, no impide necesariamente una investigación si existen otros indicios de delito. En caso de detención, todo ciudadano tiene derecho a guardar silencio, a comunicarse con un abogado antes de firmar cualquier declaración y a que el período de detención no supere las 24 horas.
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